lunes, 28 de octubre de 2013

LA RAZON




Dos ermitaños llevaban una vida pacífica lejos del mundanal ruido, y luego de pasar mucho tiempo juntos decidieron tomar rumbos diferentes, su única posesión era un jarrón y el más viejo de los dos decidió que lo partieran antes de separarse y tuvieron el siguiente diálogo:

-Partido no significa nada y de nada serviría, así que, en señal de nuestra amistad y de lo mucho que hemos vivido juntos, te regalo mi parte.

-No quiero tú parte porque no quiero limosnas, sólo pido lo mío así que partámoslo. 

- Pero hombre como te digo, partido no sirve de nada, si no deseas que te regale mi parte entonces echémoslo a la suerte y quien gane se lo lleva.

-No mi parte es mía y no tengo por que echarla al azar, partámoslo.

-Dejémoslo aquí en esta casa como decoración.

-No. Es mi mitad de jarrón no se lo dejo a nadie.

-Donémoslo a una institución de caridad.

-Ya dije que mi parte no se la dejo a nadie

-Esta bien, -dijo el otro viendo que la única salida posible era partirlo- si tanto insistes, partámoslo.

A lo que el viejo contesto:

-Ah cobarde, aceptas, o sea que no deseas pelear.



**Atribuido a Khalil Gibran.

No hay comentarios:

Publicar un comentario