-Maestro estoy muy triste y acongojado, mi
padre ha muerto, que infeliz soy.
-Enaltece vuestros sentimientos –responde el
maestro- el rendir ese fúnebre tributo a vuestro padre; Pero no olvides que
vuestro padre perdió a su padre; que éste perdió también al suyo, y así al
infinito; no debéis ignorar que el superviviente queda comprometido por cierto
término a la obligación filial de consagrarle el correspondiente dolor, pero
perseverar en obstinado desconsuelo es una conducta de impía terquedad,
conociendo que la muerte es el fin último de lo que está vivo.
** Acto primero escena primera de Hamlet de Shakespeare.
-Entonces tú eres un traidor porque dudas de
la integridad y eficacia de tú maestro.
En esos instantes cruzaba por allí un
maestro que había escuchado la discusión y les dijo:
En cierta ocasión dos hombres fueron
invitados a probar cierta calidad de vino. Se sabía de antemano que uno de
ellos había probado de todos los vinos, de todos los viñedos y de todas las
regiones y que el otro sólo conocía el vino de su región; Cuando se le preguntó
al hombre que sólo había probado una clase de vino, éste dijo respecto al nuevo
vino: “es excelente.” Al preguntarle al experto catador este respondió: “es
excelente”
¿A quién creen ustedes que se le debe más
credulidad?