lunes, 30 de septiembre de 2013

LA VERDAD



Un discípulo consternado por el arduo entrenamiento y la férrea disciplina a la que eran sometidos todos los miembros de la comunidad, se acercó a su maestro y le preguntó:
-Maestro, ¿Cuál es el motivo de tan arduo entrenamiento?

-Si te refieres a los ejercicios tendré que decirte, que son la única forma de hallar el camino.

-Maestro, ¿Y para qué sirve el camino?

-El camino amigo, sirve para hallar la verdad.

-Maestro, ¿Y cuánto tiempo tendré que entrenar para hallar el camino?

-No hay tal camino.

-Maestro, y si no hay camino, ¿Cómo hallaremos la verdad?

-No hay tal verdad.

**De mi Biblia de Giri

domingo, 29 de septiembre de 2013

CHUMBI

Un día de mercado, escuchó decir un hombre en un corrillo, que en lo más alto de la montaña vivía un gran maestro de artes marciales y decidió subir a buscarle para que le entrenara en dichas artes. Cuatro días caminó por entre los árboles y la niebla, enfrentándose a peligros insospechados, cuando hubo divisado una modesta cabaña, apresuró el paso y llego hasta su portal, en el que se encontraba un anciano. Después de contarle a que había llegado hasta allí le pidió que le tomara como su discípulo, el maestro le increpó sobre el salario que debía recibir como maestro y el joven dijo que pagaría el más alto precio que podía pagarse, siendo su sirviente.
El maestro acordó recibirlo como practicante, a lo cual él pagaría siendo su sirviente y haciéndole una reverencia muy especial cada que lo viese, y así él decidiría cuando comenzar el verdadero entrenamiento. La reverencia consistía en cerrar los puños y hacer un círculo hacia fuera y hacia adentro con ambas manos, empezando muy cerca del pecho y terminando frente al tandem, (punto medio del cuerpo).
Hecho el trato, cada uno se dedicó a lo suyo, el sirviente hacía la venia cientos de veces al día, esperando que su maestro lo honrara con la enseñanza de las artes marciales que había ido a buscar, pero el tiempo transcurrió. Semanas y meses enteros soportó al indolente maestro que no se decidía a enseñarle las técnicas apropiadas.

Cumplido un año, el alumno fue al maestro y le anuncio su partida y su terrible descontento por la perdida de tiempo. Partió inmediatamente sin que el maestro tratara de detenerlo y tres días más tarde llegaba al pueblo en día de mercado, exactamente como en el día de su partida. No habiéndose acercado lo suficiente, advirtió que un toro enfurecido por sus perseguidores, corría en dirección a una multitud de niños que jugaban descuidadamente en medio de la calle;  El joven ex discípulo se atravesó en el camino del animal e instintivamente realizó la venía que tanto había hecho ante su maestro, los cuernos del toro, quedaron enredados en los puños del joven que continuó el movimiento estrellándolo contra el suelo. Hecho esto regresó al lado de su maestro para continuar el aprendizaje.

**Escuchado en el dojo mismo de voz del maestro Bladimir Fernández.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

EL DIOS DEL FUEGO

Cuentan que en un monasterio había un alumno que nunca preguntaba nada a su maestro; éste, un poco molesto, alguna vez le preguntó cual era la razón de aquello y el alumno le contestó: "Es que yo ya estoy iluminado" a lo que el maestro esbozo una leve sonrisa y le preguntó como había sido eso.
El alumno le contó que alguna vez había llegado donde su otro maestro y le había preguntado por el fuego, que este le había dicho: "Tsun Tzu Ping Fa ha venido a buscar el fuego" y el había entendido y se había iluminado. ¿Y qué entendiste? -le dijo el maestro- Pues fácil -dijo el alumno- que yo había ido a buscar el fuego y Tsun Tzu Ping Fa es el dios del fuego por tanto, no necesitaba buscar el fuego. Así me iluminé.  El maestro sonrió y esta vez se burló de su alumno y le dijo que realmente no había entendido nada. El alumno molesto se retiró de la escuela y no regresó pronto.
Pasados muchos años, el alumno regresó y le dijo al anciano maestro que lo disculpara, que entendía que había sido muy engreído y que realmente no era un hombre iluminado y que había regresado para continuar su instrucción. El maestro le respondió: "Tsun Tzu Ping Fa ha venido a buscar el fuego"



**Del maestro Zen, Alan Watts

LOS AÑOS DEL MAESTRO

Un alumno preguntó a su maestro:
-¿Cuántos años tiene usted maestro?
-Eso es relativo, pero no acierto a comprender tu necesidad -dijo el maestro-
-Pues es para saber cuánto hace que usted está sobre la tierra -arguyó el alumno-
-Pues bien, -contestó- si fuera un perro sería demasiado viejo y si fuera un alerce sería demasiado joven; pero como las vueltas de un planeta alrededor del sol no representan una medida de la intelectualidad o de la sabiduría eso es irrelevante.



**Una adición de "LA BIBLIA DE GIRI"

martes, 24 de septiembre de 2013

UNO CON EL UNIVERSO

Cuentan que el alumno había querido alcanzar el satori por mucho tiempo y no lo encontraba. Reprobado por su maestro espiritual, el alumno se dirigió a una venta callejera de perros y le exigió jactancioso:
- ¡Hazme uno con todo!

**Referido por el maestro Juan Carlos Arango

jueves, 19 de septiembre de 2013

MASTICA LA FRUTA

Los alumnos del maestro siempre se quejaban ante él; aseguraban que no era posible que les contara cuentos tan maravillosos y que nunca se los explicara. El maestro, cansado de escucharlos los llamó y les preguntó: ¿Les gustaría que les diera una manzana y se las diera mordida?

**Leído en las obras del cura loco de Bombay, el insigne Anthony de Melo.