Un discípulo
consternado por el arduo entrenamiento y la férrea disciplina a la que eran
sometidos todos los miembros de la comunidad, se acercó a su maestro y le
preguntó:
-Maestro, ¿Cuál es
el motivo de tan arduo entrenamiento?
-Si te refieres a
los ejercicios tendré que decirte, que son la única forma de hallar el camino.
-Maestro, ¿Y para
qué sirve el camino?
-El camino amigo,
sirve para hallar la verdad.
-Maestro, ¿Y cuánto
tiempo tendré que entrenar para hallar el camino?
-No hay tal camino.
-Maestro, y si no
hay camino, ¿Cómo hallaremos la verdad?
-No hay tal verdad.
**De mi Biblia de Giri
**De mi Biblia de Giri
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