viernes, 29 de noviembre de 2013

DUELO


En cierta ocasión se enfrentaron dos grandes maestros samuráis en un duelo, ambos adoptaron una posición de combate en guardia manteniendo la mirada fija en el contendor y con el dedo pulgar sobre el suba de la espada, ninguno de los dos cerraba un ojo ni perdía la concentración; Después de un larguísimo rato se declaró un empate.


viernes, 22 de noviembre de 2013

DIMENSIÓN


En una discusión muy antigua se preguntaba: ¿Qué pasaría si una fuerza indestructible se encontrara con una roca inamovible? ¿Pueden ustedes resolver el conflicto?

lunes, 11 de noviembre de 2013

ARMONÍA


Dos hombres practicaban manteniendo una postura estática, uno de ellos observó como su condiscípulo lo hacía más fácilmente y por largo tiempo y entonces se dirigió al maestro:

-Maestro, nos ha explicado que el cuerpo es un arma, pero no nos ha explicado por qué algunos tienen facilidad para manejar dicha arma y otros en cambio no.

-Las armas –dijo el maestro- necesitan estar aceitadas para que funcionen.

-Maestro, pero si yo entreno parejo con mi condiscípulo, ¿Por qué él lo hace mejor que yo?

-No me he hecho comprender todavía, a pesar de que un arma se aceite, no es suficiente para activarla, no puede controlarse un arma sin gatillo y sin pólvora, requieres pues emplear tú mente; La decisión es el gatillo y la pólvora es la explosión interna que ordena la acción al cuerpo.

EFECTOS PERSONALES

 Para los entrenamientos en el dojan, siempre había algún alumno que no llevaba sus utensilios completos: ya le faltaba un shinai, un bokken o unas argollas  para el vaivén. El maestro Busho contaba una historia sobre los objetos personales que cada uno debía llevar:
"Estando "el salvador" en el desierto de Goab, enfrentando la muerte multicolor, el gran desierto de colores en el que nadie habitaba más que la muerte y cuya extensión era indescriptible y después de haber recorrido por varios días el desierto, cansado, con hambre y a punto de desfallecer, pidió al león Graograman, gran señor del desierto y ejecutor de la muerte multicolor: 
-Por favor sácame del desierto
el león contestó:
-No puedo hacer eso.
-¿Por qué no puedes sacarme del desierto?
- Porque lo llevo conmigo."


**De "La historia sin fin" de Michael Ende.

martes, 5 de noviembre de 2013

EL ARMA


A  un antiguo maestro de artes marciales se allegó un joven cubierto de golpes y moretones:

-Maestro, pertenezco a la villa vecina, y cada cierto tiempo vienen unos hombres armados y nos roban todo lo que tenemos. El pueblo me ha escogido a mí para que llegue hasta usted y le pida que me entrene para poder ser su salvador. Allí en el pueblo tiene usted fama de ser un excelente guerrero y además que puede enseñarme a pelear y darme armas.

-Tú pueblo se ha equivocado, yo no enseño a pelear y mucho menos doy armas.

-Maestro, pero observa como quedamos después de cada asalto de esos maleantes, por favor, enséñame a defenderme y dame armas.

Largo rato estuvieron en esta discusión y largo rato suplicó el hombre lo mismo. El maestro lo pensó largamente y se retiró a sus aposentos para regresar con algo escondido entre sus manos y a la espalda.
-Tanto has insistido –dijo- que voy a entrenarte, te enseñaré el arte de la defensa, te enseñaré a vencerte a ti mismo, pero para tus armas sólo puedo regalarte un fino protector.
Diciendo esto sacó lo que traía escondido y lo entregó al hombre quien lo desenvolvió con ansias y se sorprendió al encontrar una vestimenta.

LA PRUEBA


En cierta ocasión un maestro le pidió a otro que por favor examinara a sus alumnos para ver si ya estaban listos, éste accedió y se dirigió a donde se encontraban los alumnos para poder realizar el examen. Los alumnos meditaban profundamente y el maestro examinador entró solemnemente, pero no se movieron ni un ápice, seguidamente les dijo:

-Si dicen alguna palabra les corto la cabeza y si no dicen nada... les corto la cabeza.

Los alumnos continuaron inmóviles en su meditación y entonces el examinador salió y dijo a su igual:

-Ya están listos.