Para los entrenamientos en el dojan, siempre había algún alumno que no llevaba sus utensilios completos: ya le faltaba un shinai, un bokken o unas argollas para el vaivén. El maestro Busho contaba una historia sobre los objetos personales que cada uno debía llevar:
"Estando "el salvador" en el desierto de Goab, enfrentando la muerte multicolor, el gran desierto de colores en el que nadie habitaba más que la muerte y cuya extensión era indescriptible y después de haber recorrido por varios días el desierto, cansado, con hambre y a punto de desfallecer, pidió al león Graograman, gran señor del desierto y ejecutor de la muerte multicolor:
-Por favor sácame del desierto
el león contestó:
-No puedo hacer eso.
-¿Por qué no puedes sacarme del desierto?
- Porque lo llevo conmigo."
-¿Por qué no puedes sacarme del desierto?
- Porque lo llevo conmigo."
**De "La historia sin fin" de Michael Ende.
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