Dos hombres practicaban manteniendo una
postura estática, uno de ellos observó como su condiscípulo lo hacía más
fácilmente y por largo tiempo y entonces se dirigió al maestro:
-Maestro, nos ha explicado
que el cuerpo es un arma, pero no nos ha explicado por qué algunos tienen
facilidad para manejar dicha arma y otros en cambio no.
-Las armas –dijo el
maestro- necesitan estar aceitadas para que funcionen.
-Maestro, pero si
yo entreno parejo con mi condiscípulo, ¿Por qué él lo hace mejor que yo?
-No me he hecho
comprender todavía, a pesar de que un arma se aceite, no es suficiente para
activarla, no puede controlarse un arma sin gatillo y sin pólvora, requieres
pues emplear tú mente; La decisión es el gatillo y la pólvora es la explosión
interna que ordena la acción al cuerpo.
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