lunes, 11 de noviembre de 2013

ARMONÍA


Dos hombres practicaban manteniendo una postura estática, uno de ellos observó como su condiscípulo lo hacía más fácilmente y por largo tiempo y entonces se dirigió al maestro:

-Maestro, nos ha explicado que el cuerpo es un arma, pero no nos ha explicado por qué algunos tienen facilidad para manejar dicha arma y otros en cambio no.

-Las armas –dijo el maestro- necesitan estar aceitadas para que funcionen.

-Maestro, pero si yo entreno parejo con mi condiscípulo, ¿Por qué él lo hace mejor que yo?

-No me he hecho comprender todavía, a pesar de que un arma se aceite, no es suficiente para activarla, no puede controlarse un arma sin gatillo y sin pólvora, requieres pues emplear tú mente; La decisión es el gatillo y la pólvora es la explosión interna que ordena la acción al cuerpo.

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