Preguntaba un maestro a sus discípulos:
-¿Quién es el que construye más sólidamente
que un albañil? ¿El calafate o el carpintero?
-El que hace las horcas, porque tal
artefacto sobrevive a mil de sus inquilinos,
-respondió uno-
-Es buena tu respuesta y muy ingeniosa, ya van
bien las horcas; pero ¿cómo van bien? Van bien para aquellos que van mal; es
así como tú vas mal diciendo que una horca está mejor construida que un templo,
por lo tanto la horca te iría bien.
-Maestro –dijo otro- la respuesta correcta
es el sepulcro, pues sus casas duran hasta la eternidad.
No hay respuesta correcta, dijo el maestro,
Y se fue.
**Adaptaciones de Shakespeare