-Maestro, tanto hemos hablado sobre la
verdad y los caminos, que mi pregunta hoy será más categórica y espero entonces
recibir una respuesta igual.
–¿Cuántos caminos conducen a la verdad?
-Todos –respondió tajante el maestro.
-Pero, ¿Cómo puede ser? –insistió el alumno.
-Es fácil –argumento el maestro- si tomas el
camino de la fuerza, hallarás la verdad de la fuerza, si tomas el camino del
sacrifico hallarás la verdad del sacrificio y así...
-Pero maestro, ¿Cómo puede un camino
incorrecto llevar a la verdad?
-El camino incorrecto, llevará a una verdad
incorrecta y esa también es una verdad.
-Maestro es que, ¿acaso no hay una verdad
absoluta?
-Todas las verdades son absolutas... para
aquel que las esgrime.