domingo, 16 de abril de 2017

ABSOLUTO

-Maestro, tanto hemos hablado sobre la verdad y los caminos, que mi pregunta hoy será más categórica y espero entonces recibir una respuesta igual.

–¿Cuántos caminos conducen a la verdad?

-Todos –respondió tajante el maestro.

-Pero, ¿Cómo puede ser? –insistió el alumno.

-Es fácil –argumento el maestro- si tomas el camino de la fuerza, hallarás la verdad de la fuerza, si tomas el camino del sacrifico hallarás la verdad del sacrificio y así...

-Pero maestro, ¿Cómo puede un camino incorrecto llevar a la verdad?

-El camino incorrecto, llevará a una verdad incorrecta y esa también es una verdad.

-Maestro es que, ¿acaso no hay una verdad absoluta?


-Todas las verdades son absolutas... para aquel que las esgrime.

ENTERO

Maestro con esto de la separación de la mente y el cuerpo, no cree usted que pueda uno estar en dos lugares al mismo tiempo.

El maestro lo miro un poco grave y espetó al instante: 

-Cuando voy a algún sitio, voy todo yo.


PERCEPCIÓN

-Maestro estoy buscando la verdad, ¿cuál es el estado mental en el que debo perfeccionarme para encontrarla?

-No hay mente, de modo que no puedes ubicarte en estado alguno, no hay verdad de modo que no puedes perfeccionarte para alcanzarla.

-Si no hay mente que perfeccionar, ni verdad para encontrar, ¿por qué tienes esos monjes que se reúnen ante ti para estudiar y perfeccionarse?

-Pero si aquí no hay ni un palmo de sitio. ¿Cómo podría haber una reunión de monjes? Y además yo no tengo lengua; ¿cómo podría llevar e impartir enseñanzas?

-Oh maestro, ¿cómo puedes mentir así?

-Pero si no tengo lengua que me permita hablar, ¿cómo podría mentirte?

-Maestro no puedo seguirte ya que me es imposible comprenderte.

-Yo tampoco puedo comprenderme a mí mismo.