-Maestro estoy buscando la verdad, ¿cuál es
el estado mental en el que debo perfeccionarme para encontrarla?
-No hay mente, de modo que no puedes
ubicarte en estado alguno, no hay verdad de modo que no puedes perfeccionarte
para alcanzarla.
-Si no hay mente que perfeccionar, ni verdad
para encontrar, ¿por qué tienes esos monjes que se reúnen ante ti para estudiar
y perfeccionarse?
-Pero si aquí no hay ni un palmo de sitio.
¿Cómo podría haber una reunión de monjes? Y además yo no tengo lengua; ¿cómo
podría llevar e impartir enseñanzas?
-Oh maestro, ¿cómo puedes mentir así?
-Pero si no tengo lengua que me permita
hablar, ¿cómo podría mentirte?
-Maestro no puedo seguirte ya que me es
imposible comprenderte.
-Yo tampoco puedo comprenderme a mí mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario