A un grupo de párvulos de colegio se les colocó una tarea que consistía en fabricar un escrito que contuviese trescientas palabras, todos excepto uno se dieron de inmediato a la tarea, el indisciplinado se puso a saltar y a jugar hasta que el profesor le pidió la consabida composición; el joven se dirigió al puesto y escribió: “vivo en un segundo piso con mi mamá y mi papá, un día se prendió la casa y yo me asome por la ventana y grite, fuego, fuego, fuego, fuego” y así siguió escribiendo hasta completar las 270 palabras restantes.
domingo, 11 de junio de 2017
domingo, 16 de abril de 2017
ABSOLUTO
-Maestro, tanto hemos hablado sobre la
verdad y los caminos, que mi pregunta hoy será más categórica y espero entonces
recibir una respuesta igual.
–¿Cuántos caminos conducen a la verdad?
-Todos –respondió tajante el maestro.
-Pero, ¿Cómo puede ser? –insistió el alumno.
-Es fácil –argumento el maestro- si tomas el
camino de la fuerza, hallarás la verdad de la fuerza, si tomas el camino del
sacrifico hallarás la verdad del sacrificio y así...
-Pero maestro, ¿Cómo puede un camino
incorrecto llevar a la verdad?
-El camino incorrecto, llevará a una verdad
incorrecta y esa también es una verdad.
-Maestro es que, ¿acaso no hay una verdad
absoluta?
-Todas las verdades son absolutas... para
aquel que las esgrime.
ENTERO
Maestro con esto de la separación de la
mente y el cuerpo, no cree usted que pueda uno estar en dos lugares al mismo
tiempo.
El maestro lo miro un poco grave y espetó al
instante:
-Cuando voy a algún sitio, voy todo yo.
PERCEPCIÓN
-Maestro estoy buscando la verdad, ¿cuál es
el estado mental en el que debo perfeccionarme para encontrarla?
-No hay mente, de modo que no puedes
ubicarte en estado alguno, no hay verdad de modo que no puedes perfeccionarte
para alcanzarla.
-Si no hay mente que perfeccionar, ni verdad
para encontrar, ¿por qué tienes esos monjes que se reúnen ante ti para estudiar
y perfeccionarse?
-Pero si aquí no hay ni un palmo de sitio.
¿Cómo podría haber una reunión de monjes? Y además yo no tengo lengua; ¿cómo
podría llevar e impartir enseñanzas?
-Oh maestro, ¿cómo puedes mentir así?
-Pero si no tengo lengua que me permita
hablar, ¿cómo podría mentirte?
-Maestro no puedo seguirte ya que me es
imposible comprenderte.
-Yo tampoco puedo comprenderme a mí mismo.
domingo, 1 de enero de 2017
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