Los alumnos del maestro siempre se quejaban ante él; aseguraban que no era posible que les contara cuentos tan maravillosos y que nunca se los explicara. El maestro, cansado de escucharlos los llamó y les preguntó: ¿Les gustaría que les diera una manzana y se las diera mordida?
**Leído en las obras del cura loco de Bombay, el insigne Anthony de Melo.
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