Cuentan que en un monasterio había un alumno que nunca preguntaba nada a su maestro; éste, un poco molesto, alguna vez le preguntó cual era la razón de aquello y el alumno le contestó: "Es que yo ya estoy iluminado" a lo que el maestro esbozo una leve sonrisa y le preguntó como había sido eso.
El alumno le contó que alguna vez había llegado donde su otro maestro y le había preguntado por el fuego, que este le había dicho: "Tsun Tzu Ping Fa ha venido a buscar el fuego" y el había entendido y se había iluminado. ¿Y qué entendiste? -le dijo el maestro- Pues fácil -dijo el alumno- que yo había ido a buscar el fuego y Tsun Tzu Ping Fa es el dios del fuego por tanto, no necesitaba buscar el fuego. Así me iluminé. El maestro sonrió y esta vez se burló de su alumno y le dijo que realmente no había entendido nada. El alumno molesto se retiró de la escuela y no regresó pronto.
Pasados muchos años, el alumno regresó y le dijo al anciano maestro que lo disculpara, que entendía que había sido muy engreído y que realmente no era un hombre iluminado y que había regresado para continuar su instrucción. El maestro le respondió: "Tsun Tzu Ping Fa ha venido a buscar el fuego"
**Del maestro Zen, Alan Watts
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