Un alumno luego de
haber observado como su maestro respondía a todas las preguntas con un
silencio. Se acercó y le preguntó:
-¿Maestro por que a
todo respondes con un silencio?
El maestro se quedó
mirándolo en silencio, y de pronto se le iluminaron los ojos al alumno y se
levantó feliz diciendo para sí:
-El maestro siempre
tiene respuestas para todo.
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