Cuenta la leyenda que Token, un hombre al servicio de un poderoso samurai, se enamoró de la mujer de otro samurai, y sin remordimientos, se volvieron amantes. En un lapso de tiempo muy corto fue descubierto su romance y el esposo de Tsuru le retó en duelo. La fogosidad de Token dió al traste con la vida de su oponente y deshonrando la casa samurai en la que servía, huyó con Tsuru a las montañas; poco duró la dicha de la pareja pues Tsuru notó que estaba embarazada de su anterior marido y decidió abandonar a Token y volver desdichada a su aldea y criar al hijo que se gestaba en su vientre. Token vagó un tiempo y luego de meditar su historia concluyó que había cometido una profanación, contra su casa, contra su amigo samurai y contra la misma mujer con la que había andado; decidido a purgar su culpa acometió la tarea de realizar un túnel a través de un paso de montaña muy agudo, que había dejado ya muchos muertos.
En esa tarea pasaron 28 años, diariamente el samurai tomaba sus instrumentos y cavaba duro en la roca y en la piedra y ya casi veía su tarea terminada. Un día se apareció en el túnel un samurai joven y le comunicó sobre la misión que llevaba:
-Soy Akihiro, hijo de Tatsu y vengo a cobrar venganza porque tu asesinaste a mi padre
Token vio la decisión del guerrero en los ojos y recordó todo su pasado, pero suplico que lo dejara terminar su tarea para purgar su alma y que luego podrían tener el duelo que el joven deseaba.
El samurai aceptó a disgusto y se sentó a observar como Token continuaba labrando la piedra y sacando tierra y rocas; todos los días Token se levantaba antes del alba y Akihiro lo seguía con mirada atenta e impasiva; Token tomaba un descanso ya entrada la noche y continuaba de nuevo al amanecer del nuevo día; así pasaron muchos días hasta que la impaciencia de Akihiro lo llevó a colaborar en la excavación del túnel para poder dar pronto final a su venganza. Trabajaron dos largos años con ahínco para terminar aquel túnel, de la mañana a la noche, hasta que por fin vieron la luz al otro lado del mismo, luego de un largo día de trabajo. El viejo samurai Token al ver su promesa cumplida se arrojó al suelo en posición de atención y bajó la cabeza a Akihiro.
-Te ofrezco mi cabeza como te lo había prometido, ¡cumple tu misión!
Akihiro cayó al suelo y también agachó la cabeza y lloró de emoción mientras decía:
-¿Cómo puedo matar a mi maestro?
**Estoy casi seguro que una versión completa, se encuentra en "Los samurais" de Jean Mabire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario