miércoles, 7 de diciembre de 2016

UN CUANTO

-Maestro tengo una duda con la caja negra de aquella vez.

-Si, ¿dime que te intriga?

 -Yo estaba seguro que en ella había un jarrón chino y era lo más probable, pero usted aseguró que se trataba de un perro negro gigante de cuatro cabezas. ¿Bastará entonces abrir la caja y comprobar la verdad o la mentira?

-Eso no es del todo cierto, si abres la caja y efectivamente encuentras un jarrón, el gran perro negro de cuatro cabezas se hará parte de la caja.

-Abierta la caja confiaré en mis sentidos.

-Tus sentidos son imperfectos, abierta la caja alteras su contenido.

-Entonces dejaré la caja cerrada e imaginaré lo que en ella existe.


-Ahí caes en otro error, si nadie abre la caja, nadie sabrá a ciencia cierta que contiene y entonces el problema de que es lo que hay en ella no tiene sentido pues sin observadores el mundo es un conjunto de posibilidades.

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