Un cazador se encontró un día de frente con
el satori, (iluminación) y en vano trató de atraparlo de todas las formas
posibles, le colocó trampas y éste jamás cayó, le practicó emboscadas y siempre
escapaba ante sus ojos, hasta que un día se harto de eso y olvidó al formidable animal dirigiéndose al
bosque para cortar un árbol y convertirlo en leña; en esta tarea despreocupada
halló la comba del palo y luego de propinarle varios hachazos el frondoso roble
rodaba al suelo. Con sorpresa observó el leñador que el árbol al caer había
aplastado al satori que se hallaba despreocupado a su lado y al cual ya no le
prestaba importancia pues al saber, que era imposible atraparlo, decidió olvidarlo
y dejarlo vivir a su lado sin que éste le afectase.
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