lunes, 31 de diciembre de 2018

EGO

En alguna oportunidad se presentó un maestro a la celda de un alumno que había optado por abandonar el camino; cuando golpeo a la puerta se escuchó desde adentro:

-¿Quién es?

-Soy yo, dijo el maestro temiendo agregar algo.

-Lo siento tú y yo no cabemos acá, es mejor que te marches pues mi puerta no se abrirá.

El maestro no insistió, se marchó y estuvo pensándolo un rato, y luego de un breve instante regresó y tocó de nuevo a la puerta del joven y se escuchó desde adentro:

-¿Quién es?

-Soy tú –contestó esta vez el maestro-


Y la puerta se abrió inmediatamente.

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